Friday, August 31, 2007

Manejando por Bulevar Artigas, paro en un semáforo y se me acerca uno de los que lavan los vidrios. Le digo que no tengo monedas, y me dice que me lo lava igual, por linda y simpática. Me río, y busco algo de plata para darle. Cuando levanto la cabeza veo que me dibujó un corazón en el vidrio.

Gracias flaco, por sacarme una sonrisa. En días como estos, te juro, no cualquiera puede.