Vos ya me aburriste. Vos, por el contrario, me encantás.
Me gusta estar haciendo un ejercicio, que hagas un chiste, y parar para reírme. Parar para mirarte. Parar para pensar en que tenés algo lindo.
Me gusta que me mires, y me gusta pensar que pensás que soy linda. Me gusta cuando entrás a la clase, y me sonreís, y me saludás. Y me gusta devolverte la sonrisa, y encontrarme con tus ojos, a la vez que hago todo mi esfuerzo para evitar decirte lo hermoso que sos.